[Cardio_Argerich] La autopsia y la camiseta. Carlos Tajer
Edgardo Schapachnik
edgardoschapachnik en grupoakros.com.ar
Mie Oct 3 14:48:39 ART 2007
Me presenté al examen de Residencia de Cardiología sin conocer a
nadie, gané el primer puesto en el Italiano, y también tenía la
opción de ingresar en el Argerich. Mi asesor el Dr. León Ferder creía
que la mejor alternativa era la institución privada por como corrían
los vientos (1977). En la entrevista con los jefes de cada hospital,
que era rutina en aquel entonces, le comenté a Bertolasi, a quien no
conocía ni de referencia, mi dificultad para decidir, quizá la mayor
ventaja de la tecnología del Italiano… Me interrumpió diciendo que lo
más importante era la capacidad de sus profesionales que era muy
valorable en el Italiano, que la tecnología era secundaria. Afirmó
que la mayor ventaja del hospital público era que se hacían
autopsias, lo que elevaba el nivel académico, mientras que en el
Italiano por supuesto esto no ocurría. Acudí a la reunión con el
jefe de Residentes del Italiano, Juan Kraus, y le comenté el tema de
mi preocupación sobre el asunto autopsias. Me acompañó al habitáculo
casi carcelario de residentes, tres camas marineras en el mayor
desorden, pronunciando a viva voz: El Dr. Tajer afirma que en este
hospital no se efectúan autopsias. Negro Puente, cuantas autopsias
hiciste el año pasado? No menos de 30 Juancito, y así cada residente
tenía un número en su haber que implicaba centenares de autopsias
anuales. Cuando ingresé a la residencia pasé a ser el b…. de las
autopsias, y lamentablemente mi primera noche de guardia me tiraron
sólo a eviscerar una mujer joven que falleció en bajo gasto con una
cirugía mitral previa, a quien desgarré la pared del ventrículo
derecho y en cuyo interior habité 4 horas de la madrugada y dejé
rellena de papel de diario. A los pocos días de mi ingreso, surgió
el tema que no tenía completado el servicio militar, sólo prorrogado,
y se cuestionó mi permanencia en el Italiano. Desesperado, pedí una
entrevista con el jefe de residentes del Argerich, quien me derivó a
Bertolasi. Le comenté que por un tema tenía todavía la opción de
ingresar al Argerich, me preguntó de qué se trataba y le dije sin
ninguna especulación que mi preferencia era el Italiano pero por el
tema de la colimba… -Ya estaba al tanto de esto y te agradezco que
hayas sido sincero. El ambiente cardiológico es muy pequeño y todos
nos conocemos, de tal manera que si vos preferís finalmente el
Argerich lo único que te pediremos es que te pongas la camiseta del
Hospital Lo que sí no dejes la vacante abierta porque eso traería un
daño (después entendí el mecanismo que hacía perder cargos si el
adjudicatario no renunciaba a tiempo). Tuve plazo hasta un lunes a
las 13 horas para renunciar, el tema en el Italiano se resolvió a las
11:30 (¡otros dos compañeros también estaban prorrogados y si nos
hubieran sacado se quedaban con la segunda línea!) y corriendo pude
llegar a tiempo. Ya en el cuarto año coordiné una mesa sobre
organización de la residencia en las primeras Jornadas de inter-
residentes de Cardiología 1980 que tuvo como Médico experimentado
coordinador a Bertolasi, y tuve varias reuniones donde incluso me
animé a cuestionar algunos conceptos sobre la pirámide (años,
promoción a jefatura, etc.). Meses más tarde, me encontraba boyando
luego de quedar fuera del Italiano por una seguidilla de catástrofes,
haciendo electrofisiología en el Israelita, y me llegó a través de
Carlos Nijenson el comentario de que Bertolasi le había preguntado
por mí con una buena referencia. Me presenté a hablar con él y
también en una inesperada carambola terminé en dos meses siendo “jefe
de la Unidad Coronaria”, sin nombramiento siquiera de suplente de
guardia. En la primera reunión de lo que se esperaba de la jefatura,
hicimos un listado de todos las tareas a encarar, que abarcó una
lista tan extensa que ante mi desesperación (taquicardia, sudoración
profusa, ataque de pánico quizá) Bertolasi aclaró que se trataban de
proyectos a cinco años. Ese fue el comienzo de los diez años más
enriquecedores de mi carrera, más que una anécdota, aunque no tan
fundacional como estos breves momentos relatados.
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Dr. Edgardo Schapachnik
AKROS Group' General and Scientific Director
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